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Con un aporte del 51.9% de las exportaciones nacionales, según el reporte sectorial de DASA (octubre 2025), el sector minero propone establecer seguridad jurídica y una 'Ventanilla Única' para garantizar la transparencia y trazabilidad de los proyectos.
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Líderes de la academia, la Iglesia, el sector económico y el Gobierno coinciden en la urgencia de actualizar una ley de hace 50 años para garantizar transparencia, sostenibilidad y beneficios directos a las comunidades.
En un ejercicio inédito de pluralidad y diálogo democrático, la Cámara Minera Petrolera de la República Dominicana (CAMIPE) presentó su propuesta para una nueva Ley Minera, bajo la premisa de que el desarrollo del subsuelo nacional debe ser un "propósito compartido" entre todos los sectores de la sociedad.
El panel de diálogo, titulado “Un propósito compartido: construyendo consensos”, sentó en la misma mesa a actores que tradicionalmente han mantenido posturas diversas, logrando una convergencia estratégica sobre la necesidad de modernizar una legislación que data del siglo pasado y que, según los expertos, ya no responde a la realidad constitucional ni ambiental del país.
Bajo la moderación de Iban Campo, director general de LLYC RD, el panel inició con la intervención de Martín Valerio, director ejecutivo de CAMIPE, quien definió el encuentro como una "foto poderosa" de diálogo real. “Nos regulamos bajo una ley que ya ni siquiera es de este país; es del siglo pasado y no puede coexistir con una Constitución de 2010 ni con un bloque de sostenibilidad moderno”, afirmó Valerio, resaltando que la reforma busca orden, estándares más estrictos y eficiencia.
Uno de los pilares de la propuesta es la implementación de una Ventanilla Única. Al respecto, Valerio explicó que esto no busca relajar procesos, sino hacerlos trazables en tiempo real. En sintonía, Peter Prazmowski, director del Consejo Nacional de Competitividad y líder de la iniciativa Meta 2036, vinculó esta visión con el programa estatal “Burocracia Cero”, enfatizando que eficientizar la permisología es una prioridad de la administración del presidente Abinader para potenciar la competitividad nacional.
De su lado, el geólogo Eduardo Verdeja defendió la exploración como un activo de soberanía. “Siempre se puede explorar, es la única manera en que podemos conocer realmente cuáles son los recursos que tenemos en nuestro subsuelo para poder darle el valor. Explorar significa conocer. Sólo podemos plantear un desarrollo sostenible si sabemos con qué recursos contamos. La exploración no debe tener restricciones, pues es la base para dar valor al subsuelo dominicano”, subrayó el experto.
El impacto macroeconómico fue analizado por el economista Roberto Despradel, quien aportó contexto sobre el rol crítico que desempeña la minería en la estabilidad financiera del país y recordó que la minería representa un porcentaje significativo de todas las exportaciones de la República Dominicana del año pasado. “Hablar de minería es hablar de la estabilidad de nuestra tasa de cambio y del músculo exportador dominicano”, puntualizó.
Uno de los momentos más reflexivos estuvo a cargo del sacerdote católico Eugenio Rivas, rector del Instituto Superior Bonó, quien planteó el desafío ético de la industria y enfatizó en el aspecto social y humano, específicamente sobre el 5 % de la retribución directa a las comunidades y la necesidad de priorizar el bienestar de quienes habitan en las zonas de operación minera “pero teniendo en cuenta que la responsabilidad del Estado no se sustituida por la responsabilidad social de la empresa”, precisó el presbítero.
Para cerrar, el empresario Roberto Herrera, presidente del Fondo Agua Santo Domingo, apeló a la evidencia científica para derribar mitos. “La data habla por sí sola. Sí se puede convivir, sí se puede restaurar y recuperar cuencas hidrográficas. El problema ha sido la desconfianza por falta de información; sentarse a ver la evidencia es lo que construye la paz social”, afirmó Herrera.
El evento concluyó con el consenso de que la nueva Ley Minera debe ser un "espejo" de la sociedad dominicana: diversa, compleja, pero unida en la voluntad de trabajar por el progreso y el bien común, alineada con los objetivos de duplicar el PIB hacia el año 2036.
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