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No es una etiqueta, es un modelo de gestión. La minería moderna se define por su capacidad de transformar la riqueza mineral en un legado de prosperidad, integridad y respeto por el futuro.

¿Qué es la minería responsable? La respuesta va más allá de un manual de buenas prácticas. Es un modelo de gestión integral construido sobre compromisos inquebrantables que definen no sólo cómo se opera, sino por qué. Es la diferencia fundamental entre simplemente extraer un recurso y construir un futuro sostenible para un país.

El primer pilar es un compromiso ambiental que trasciende. Comienza antes del primer día, con rigurosos estudios de impacto, y se extiende mucho más allá del último. La verdadera responsabilidad se demuestra al garantizar, con fondos y planificación, un Plan de Cierre que asegure la restauración del ecosistema. Acciones como la siembra de más de 70,000 árboles en proyectos de reforestación no son hechos aislados, sino la prueba de una promesa con las generaciones futuras.

El segundo es ser un motor de prosperidad compartida. Este es el compromiso con el presente. La riqueza del subsuelo sólo tiene valor real cuando se convierte en bienestar para la gente. Con más de RD$220 millones invertidos en proyectos sociales directos y más de RD$20,000 millones aportados al fisco en solo siete meses, la minería formal transforma el potencial geológico en escuelas, centros de salud, infraestructura y una economía nacional más fuerte.

El tercer compromiso es una operación segura y transparente. Esta es la base de la confianza y la línea que separa a la industria formal de la ilegalidad. Significa poner la seguridad de cada trabajador como la máxima prioridad, bajo estándares internacionales, y operar a la vista de todos, bajo la fiscalización del Estado. Es la garantía de que cada proceso se hace de la manera correcta, con integridad y rindiendo cuentas.

Finalmente, todo converge en una visión de legado a largo plazo. Este es el compromiso que perdura. La minería responsable se pregunta constantemente: "¿Qué quedará aquí cuando nos hayamos ido?". La respuesta se construye con cada programa de capacitación que empodera el talento local, con cada proyecto que diversifica la economía más allá de la mina y con cada hectárea de tierra que se devuelve a la naturaleza.

Estos cuatro compromisos, juntos, definen a la minería del siglo XXI. Una industria que entiende que su verdadero valor no se mide en toneladas, sino en el progreso duradero que ayuda a construir.