No se trata de dejar rastros, sino de sembrar raíces: capital humano, instituciones fuertes y ecosistemas sanos son el verdadero legado de la minería moderna.
La pregunta más importante que enfrenta la minería moderna no es sobre su operación actual, sino sobre su ausencia futura: ¿Qué quedará en la comunidad cuando la mina ya no esté? La respuesta a esa pregunta define el concepto de "legado positivo". No se trata de un anexo, sino del principio rector que transforma una operación extractiva en un verdadero proyecto de desarrollo a largo plazo.
Mientras los minerales son finitos, el conocimiento es un recurso que crece y se multiplica. El legado más valioso que la minería puede dejar es el capital humano. En lugar de simplemente crear empleos, el objetivo es transferir capacidades. Proyectos como la instalación de centros de formación técnica en alianza con INFOTEP no sólo preparan a los jóvenes para trabajar en la mina, sino que los certifican en oficios (mecánica, electricidad, soldadura) que son demandados en toda la economía. Este conocimiento se queda en la comunidad, empoderando a una generación de profesionales y emprendedores que serán el motor de nuevas industrias mucho después de que la minería cese.
Un proyecto comunitario es un legado cuando está diseñado para funcionar sin la mina. Un ejemplo claro es la visión del Proyecto San Juan 2030, impulsado por GoldQuest. Más que un programa de reforestación, es un plan integral que busca sentar las bases para una economía local diversificada a través del ecoturismo. Al desarrollar la infraestructura y el capital humano para una nueva industria sostenible, se asegura que la prosperidad de la región no dependa de la vida útil de la mina, sino que tenga su propio motor de crecimiento. El objetivo no es crear dependencia, sino catalizar nuevas oportunidades.
El compromiso final es con la tierra misma. El Plan de Cierre, garantizado financieramente con un fideicomiso desde el primer día, es una promesa inquebrantable a las futuras generaciones. No es una simple limpieza; es un proyecto de ingeniería de restauración. El objetivo es devolver un paisaje funcional, reforestado con especies nativas y con sus fuentes de agua protegidas. La meta es que las áreas restauradas puedan tener un nuevo uso productivo y social, convirtiendo un antiguo sitio minero en un nuevo pulmón verde o en un motor de economía sostenible.
En definitiva, el compromiso con cada generación consiste en entender la minería como un capítulo, no como la historia completa. Un capítulo que debe dejar a la comunidad con más conocimiento, instituciones más fuertes y un entorno natural sano para que puedan escribir su propio futuro.


